Cineplatabanda se une con el baile para mostrar un grupo de la comunidad bailando y luego proyectar una película
03/06/2020.
RECORDANDO LAS REGLAS Y MÉTODOS DE PROTECCIÓN E HIGIENE PARA COMBATIR EL COVID19
PETARE ES BUENA NOTICIA
Proyectos similares para mitigar el aislamiento físico en medio de la
pandemia se han desarrollado en las favelas de Río de Janeiro y en zonas
residenciales del este de Caracas.
Después de más de dos meses de encierro, algunos residentes de
Petare colocaron sillas en sus azoteas, se asomaron por sus ventanales o se
sentaron en las delgadas escaleras de cemento que serpentean por la barriada de
la capital venezolana para disfrutar de una proyección de la película
animada Aladdin.
“Faltaron las cotufas”, dijo Estefani Armanzor, de 27 años, desde una
platabanda o azotea al lado de su casa mientras sostenía a su hijo Aaron, de
tres años. “Estamos en cuarentena y los niños se aburren mucho”.
La proyección de la película este lunes 1-J por la noche es parte de una
iniciativa de Zona de Descarga, una organización local sin fines de lucro que
promueve la coexistencia pacífica en la barriada del este de Caracas, una zona
más conocida por la violencia de las bandas criminales y el exceso policial.
Proyectos similares para mitigar el aislamiento físico en medio de la
pandemia se han desarrollado en las favelas de Río de Janeiro y en zonas
residenciales del este de Caracas.
Zona de Descarga también ha organizado sesiones de lectura para niños e
interpretaciones de algunos miembros de orquestas, dijo Jover Prato, un
activista de 42 años y uno de los fundadores de la organización.
Tales actividades muestran un lado diferente de una barriada que a
principios de mayo hizo noticia en el país por varios días consecutivos de
disparos, lo que resultó en el despliegue de fuerzas de seguridad fuertemente
armadas en sectores del vecindario.
Pero el lunes por la noche, la calma parecía reinar en algunas zonas del
intrincado barrio, con decenas de niños volando cometas desde sus techos con
impresionantes vistas al valle de Caracas, y algunas familias disfrutando de
arepas, un alimento básico de la dieta venezolana.
Jimmy Pérez, de Zona de Descarga, dijo que la pantalla de cuatro metros
de alto por cuatro de ancho la compraron por Amazon cuando regía en el país un
cupo anual por persona de compra de dólares a una tasa preferencial. Luego
adquirieron el sistema de sonido, mientras descargan las películas de internet
y las reproducen desde un pequeño laptop.
A pesar de las fallas de la energía eléctrica, la exhibición del lunes
por la noche se produjo sin interrupciones. Pérez dijo que escogen películas
coloridas e infantiles, dobladas al español. Durante la cuarentena han
realizado, incluyendo la del lunes por la noche, tres exhibiciones de cintas en
distintos puntos de Petare, agregó.
“Se nos hace chévere verlo aquí”, dijo Armanzor. “Es bueno que la sigan
haciendo (...) y si hay repetición aquí, genial”.
La cinta Aladdin es proyectada en una pantalla colocada en el techo de
un hogar en la barriada de Petare / Foto: AP
Al
caer la noche, en una esquina del barrio más grande y célebre de Venezuela,
todas las miradas se volcaron hacia el resplandor de una pantalla de cine
temporal colocada en la terraza de una de las muchas casas de arcilla
amontonadas en la ladera de una montaña.
Las familias avanzaban
lentamente por escaleras y se apretujaban sobre mantas y sillas de plástico
dispuestas sobre los techos. Algunos se asomaban por las ventanas de la cocina,
mirando a través de las enredadas líneas eléctricas, mientras que otros se
apiñaban al pie de largas escaleras, en cualquier lugar, para ver la
proyección.
El lunes por la noche,
cientos de familias en la barriada de Petare tuvieron un asiento en primera
fila para una presentación de la película “Aladdin” de Disney, protagonizada
por Will Smith, lo que permitió a los residentes escapar del estrés de la
cuarentena por el nuevo coronavirus y las disputas políticas, entre otros
problemas que cada día se agravan más en Venezuela.
“¿Vamos a hacer cotufas
(palomitas de maíz)”, dijo Adriana Carrillo a través de los barrotes de su
puerta principal mientras su hija de cinco años, Aranza Sofía Guerrero, se
aferraba a ella con timidez. “Me parece genial, porque así uno se distrae y los
niños también se distraen. Ya no pueden salir”.
La película fue como un
punto de luz en medio de la sombra que la pandemia ha arrojado sobre todo el
mundo y en un momento en que los venezolanos cumplen un año más de lucha en
medio de una severa crisis política y social. Las sanciones estadounidenses que
buscan obligar al presidente Nicolás Maduro a dejar el poder, entre otras
cosas, recientemente obligaron a DirecTV a cortar su señal satelital, dejando a
la mayoría de las familias en barrios como Petare sin manera de ver películas.
El coronavirus no ha
golpeado a Venezuela tan fuerte como a sus vecinos Brasil, Perú y Ecuador.
Hasta el momento, las autoridades reportan de poco más de 1.600 contagiados y
17 fallecidos, pero algunos aún temen que podría abrumar fácilmente a los
hospitales de Venezuela.
Un grupo de vecinos que
lideran el proyecto de la noche de cine llamado “Zona de Descarga Oficial”
trabaja con donativos de organizaciones benéficas locales para instalar la
pantalla, el proyector y proporcionar entretenimiento de bajo costo para las
familias encerradas desde mediados de marzo.
El grupo ha estado
mostrando películas en las calles durante aproximadamente siete años, entre sus
proyectos diseñados para ayudar a construir un sentido de comunidad entre los
barrios pobres y de clase trabajadora como Petare, que tiene la reputación de
ser violento.
Jimmy Pérez, uno de los
organizadores, dijo que la cuarentena y la falta de televisión por satélite
hicieron que su noche de cine fuera aún más importante para los petareños.
Están aprovechando las terrazas de los techos de las familias, que ya ocupan un
lugar importante en la cultura venezolana, dijo.
En los techos planos de
los barrios “se sueña”, dijo Pérez. En las terrazas “se comparte, se despide el
año Viejo. Los niños juegan lanzando “bombas de (agua en) Carnaval. Se eleva al
papagayo (cometas)”.
El grupo, que no
impulsa una agenda política en este país sudamericano profundamente dividido,
elige películas familiares que traen mensajes llenos de esperanza a medida que
avanzan entre los vecindarios, con una función planeada para cada noche de esta
semana.
También creen que el
proyecto creará una narrativa para Petare que va en contra de una violencia desenfrenada
que mucha gente ve casi en cualquier esquina. Destacó que muchos residentes
nacidos y criados allí, se convirtieron en jugadores de Grandes Ligas, reinas
de belleza y profesionales universitarios.
Aún así, muchos
residentes que vieron “Aladdin” dijeron que siguen sacudidos por una sangrienta
guerra territorial entre pandillas que el mes pasado se desarrolló en una zona
de Petare. El fuerte sonido de los disparos se prolongó por varias noches. Una
vecina describió haber visto un helicóptero policial flotando frente a la
puerta principal de su casa, forzándola a correr para ponerse a salvo.
Sin embargo, el lunes,
el único sonido que hizo eco en toda esta parte de Petare fue la banda sonora
de Disney para “Aladdin”, que rebotaba a través de los barrancos próximos a las
casas en las laderas. Sus canciones y su trama cuentan la historia —inspirada
en los populares cuentos árabes de “Las mil y una noches”– de un joven de la
calle que se gana el corazón de una princesa a pesar de los obstáculos que un
villano pone continuamente en su camino.
Santiago Vega, de nueve
años, dijo que normalmente jugaría con su tableta a esa hora para pasar las
largas horas de la noche. En su lugar, se metió entre su padre y su tío para
ver la película, agradecido por algo diferente al menos durante una noche.
“Quiero ver a mi
abuela, mis primos”, dijo, preguntándose si podrá celebrar su cumpleaños el 4
de julio. Ahora “no puedo” por la pandemia.
Tomado de.
https://eltiempo.com.ve/2020/06/02/noche-de-cine-en-barrio-ofrece-un-respiro-a-los-venezolanos/
Por Vivian Sequera y Efrain Otero
CARACAS, 2 jun
(Reuters) - Después de más de dos meses de encierro, algunos residentes de
Petare colocaron sillas en sus azoteas, se asomaron por sus ventanales o se
sentaron en las delgadas escaleras de cemento que serpentean por la barriada de
la capital venezolana para disfrutar de una proyección de la película animada
“Aladdin”.
Miembros de la ONG Zona
de Descarga colocaron una pantalla gigante en el techo de una casa en Petare,
un barrio pobre del este de la capital, en medio del brote de la enfermedad del
coronavirus (COVID-19), Caracas, Venezuela, 1 de junio, 2020. Foto
tomada el 1 de junio , 2020. REUTERS/Manaure Quintero
“Faltaron las cotufas”
o palomitas de maíz, dijo Estefani Armanzor, de 27 años, desde una platabanda o
azotea al lado de su casa mientras sostenía a su hijo Aaron, de tres años.
“Estamos en cuarentena y los niños se aburren mucho”.
La proyección de la
película el lunes por la noche es parte de una iniciativa de Zona de Descarga,
una organización local sin fines de lucro que promueve la coexistencia pacífica
en la barriada del este de Caracas, una zona más conocida por la violencia de
las bandas criminales y la brutalidad policial.
Proyectos similares
para mitigar el aislamiento físico en medio de la pandemia se han desarrollado
en las favelas de Río de Janeiro y en zonas residenciales del este de Caracas.
Zona de Descarga
también ha organizado sesiones de lectura para niños e interpretaciones de
algunos miembros de orquestas, dijo Jover Prato, un activista de 42 años y uno
de los fundadores de la organización.
Tales actividades
muestran un lado diferente de una barriada que a principios de mayo hizo
noticia en el país por varios días consecutivos de disparos, lo que resultó en
el despliegue de fuerzas de seguridad fuertemente armadas en sectores del
vecindario.
Pero el lunes por la
noche, la calma parecía reinar en algunas zonas del intrincado barrio, con decenas
de niños volando cometas desde sus techos con impresionantes vistas al valle de
Caracas, y algunas familias disfrutando de arepas, un alimento básico de la
dieta venezolana.
Jimmy Pérez, de Zona de
Descarga, dijo que la pantalla de cuatro metros de alto por cuatro de ancho la
compraron por Amazon cuando regía en el país un cupo anual por persona de
compra de dólares a una tasa preferencial. Luego adquirieron el sistema de
sonido, mientras descargan las películas de Internet y las reproducen desde un
pequeño laptop.
A pesar de las fallas
de la energía eléctrica, la exhibición del lunes por la noche se produjo sin
interrupciones. Pérez dijo que escogen películas coloridas e infantiles,
dobladas al español. Durante la cuarentena han realizado, incluyendo la del
lunes por la noche, tres exhibiciones de cintas en distintos puntos de Petare,
agregó.
“Se nos hace chévere
verlo aquí”, dijo Armanzor. “Es bueno que la sigan haciendo (...) y si hay
repetición aquí, genial”.
Tomade de.
#LibroPlatabanda
Espacio para alimentar el alma e imaginarnos un mundo mejor donde los sueños y anhelos se reencuentran en la platabanda.
Vivimos en un entorno cambiante y desesperanzador, que nos exige repensarnos para consolidar una cultura de paz y noviolencia Mientras las librerías y bibliotecas públicas cierran sus puertas, y la #Covid-19 impide ese encuentro entre el libro y el lector nosotros con #LibroPlatabanda abrimos nuestras ventanas a la imaginación para que la pasión por la lectura se mantenga viva y cuando las bibliotecas abran, nos encontrarán llenos de vida y felicidad.
CARACAS,
2 jun (Reuters) - Después de más de dos meses de encierro, algunos residentes
de Petare colocaron sillas en sus azoteas, se asomaron por sus ventanales o se
sentaron en las delgadas escaleras de cemento que serpentean por la barriada de
la capital venezolana para disfrutar de una proyección de la película animada
"Aladdin".
"Faltaron las cotufas" o palomitas de maíz, dijo Estefani
Armanzor, de 27 años, desde una platabanda o azotea al lado de su casa mientras
sostenía a su hijo Aaron, de tres años. "Estamos en cuarentena y los niños
se aburren mucho".
La proyección de la película el lunes por la noche es parte de una
iniciativa de Zona de Descarga, una organización local sin fines de lucro que
promueve la coexistencia pacífica en la barriada del este de Caracas, una zona
más conocida por la violencia de las bandas criminales y la brutalidad
policial.
Proyectos similares para mitigar el aislamiento físico en medio de la
pandemia se han desarrollado en las favelas de Río de Janeiro y en zonas
residenciales del este de Caracas.
Zona de Descarga también ha organizado sesiones de lectura para niños e
interpretaciones de algunos miembros de orquestas, dijo Jover Prato, un
activista de 42 años y uno de los fundadores de la organización.
Tales actividades muestran un lado diferente de una barriada que a
principios de mayo hizo noticia en el país por varios días consecutivos de
disparos, lo que resultó en el despliegue de fuerzas de seguridad fuertemente
armadas en sectores del vecindario.
Pero el lunes por la noche, la calma parecía reinar en algunas zonas del
intrincado barrio, con decenas de niños volando cometas desde sus techos con
impresionantes vistas al valle de Caracas, y algunas familias disfrutando de
arepas, un alimento básico de la dieta venezolana.
Jimmy Pérez, de Zona de Descarga, dijo que la pantalla de cuatro metros
de alto por cuatro de ancho la compraron por Amazon cuando regía en el país un
cupo anual por persona de compra de dólares a una tasa preferencial. Luego
adquirieron el sistema de sonido, mientras descargan las películas de Internet
y las reproducen desde un pequeño laptop.
A pesar de las fallas de la energía eléctrica, la exhibición del lunes
por la noche se produjo sin interrupciones. Pérez dijo que escogen películas
coloridas e infantiles, dobladas al español. Durante la cuarentena han
realizado, incluyendo la del lunes por la noche, tres exhibiciones de cintas en
distintos puntos de Petare, agregó.
"Se nos hace chévere verlo aquí", dijo Armanzor. "Es
bueno que la sigan haciendo (...) y si hay repetición aquí, genial".
(Reporte de Vivian Sequera y Efrain Otero. Editado por Ricardo Figueroa)