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lunes, 28 de septiembre de 2020

¿Será que esos pañuelos blancos lo iluminaban todo?

 

SEP 22, 2020


Jaime y Jimmy son unos hermanos gemelos que siempre han trabajado por Petare, donde viven desde que nacieron hace 34 años. Se les ocurrió que las platabandas podían ser un punto de encuentro para la gente de la comunidad, incluso en tiempos de pandemia. Pero de pronto el barrio se convirtió en el escenario de una guerra. Nadie podía siquiera asomarse a las ventanas.

FOTOGRAFÍAS: RONALD PEÑA

 

La platabanda era su escape al encierro. Desde que empezó el confinamiento por la pandemia de covid-19, Jaime solía sentarse en el techo de placa de su casa a tomar café con las vecinas, a ver el atardecer, a tomar un poco de aire, a mirar videos en su teléfono, a ojear desde allí arriba lo que pasaba entre los callejones de la Zona 3 del barrio José Félix Ribas de Petare, donde vive desde que nació.

En medio de una de esas conversaciones, mientras compartía el café con una de sus vecinas, le vino la idea. Fue como si de pronto hubiese descifrado un código. En ese instante estaba en el lugar donde podría colgar el sueño que comparte con su hermano Jimmy. El sueño de sembrar el cambio en el barrio más peligroso de Latinoamérica. Era marzo de 2020. Jimmy y Jaime se dieron cuenta de que en las platabandas podían reencontrarse los petareños. Que allí podría haber una tregua. Sí, ahí en las platabandas; ahí donde las personas del barrio hacen sus rumbas, donde cocinan las sopas de fin de semana, donde celebran la lluvia llenando tobos y tanques con el agua que cae del cielo porque por tuberías no llega, donde juegan dominó, donde vuelan papagayo, donde hasta los delincuentes se escabullen saltando de una casa a otra.

No necesitaban mucho. Una pantalla —que ya tenían—, un video beam, unas cornetas y películas. Para estos hermanos se trataba de mucho más que entretener: era una forma de retomar un proyecto dormido años atrás con el somnífero de los conflictos políticos y el despecho por un socialismo que no fue. Un aletargamiento que les enseñó que el reencuentro entre gente que piensa diferente es el ingrediente para que cualquier cosa funcione.

Así es como ellos mismos lograron encontrarse: idénticos por fuera, pero por dentro solo semejantes en la idea del libre pensamiento. Jaime y Jimmy, de 34 años de edad, son los gemelos que decidieron volver esa premisa que los une en una bandera y montarla sobre una platabanda en forma de pantalla de cine. Estatura promedio, cabello negro azabache con ondas, ojos negros y sonrisa tímida. Es imposible distinguirlos si no se les escucha hablar. Entonces se puede notar que Jaime, estudiante de Psicología, es el de la profundidad, el de las ideas; y Jimmy, casi economista, el de la ejecución de los planes. Los morochos siempre han trabajado por Petare. En la adolescencia, quizá por su rebeldía natural, se encantaron con el proyecto socialista. Trabajando en los círculos bolivarianos y en el Consejo Nacional Electoral consiguieron cosas importantes para su barrio. Una de ellas, la Casa de la Cultura Bárbaro Rivas, que se mantiene hasta hoy y que es uno de los pocos espacios de José Félix Ribas que no ha sido tocado por intereses particulares de partidos políticos. Allí, en esa casa, reposaba su sueño de que el barrio fuera un espacio de coincidencias.

Con los años, ya adultos, se dieron cuenta de que en el chavismo no tenían cabida sus ideas del libre pensamiento. Fue con la llegada de Nicolás Maduro que las cosas cambiaron y las bases crujieron. Los morochos se hicieron más críticos. A la abuela le negaron la bolsa CLAP en 2016 por el “pensamiento indisciplinado” de los nietos. A ellos luego comenzaron a excluirlos de reuniones “por no seguir lineamientos”. Y fue por eso que poco a poco se alejaron hasta que se separaron por completo de la política para trabajar en proyectos culturales que incitaran la participación de los vecinos.

Pero la idea no les cayó del cielo.

En 2014 habían conseguido la donación de una pantalla gigante. Ese mismo año, en plena calle proyectaron un documental que despertó tal interés en los niños que no se movieron del piso ni siquiera cuando empezó una pelea muy cerca y un hombre del barrio accionó su pistola y disparó tres veces al aire. Se trataba de El milagro del Candeal, un largometraje que narraba cómo una comunidad brasileña se salvó de la violencia gracias a la música.

Entonces, los morochos hicieron clic. La cultura y la construcción de una memoria histórica del barrio los haría cruzar ese puente de la indiferencia entre sus ideas y los vecinos de Petare. Sí, la idea del Cine Platabanda iba tomando forma en sus mentes, incluso antes de que ellos mismos lo concibieran como tal.

Por esos días, afianzaron Zona de Descarga, la organización que habían fundado en 2013 para trabajar por Petare y que los llevó a respaldar otras iniciativas de la parroquia por varios años, hasta que, ahora en medio de la pandemia, estaban encontrando su propia voz.

  

Jaime y Jimmy, junto a varios compañeros, estaban buscando la cinta adhesiva para pegar los papelógrafos en los que se anunciaba la primera función de Cine Platabanda cuando en la Zona 3 de José Félix Ribas sonaron los primeros tiros.

Era el 2 de mayo de 2020. Comenzaba una de las guerras de bandas más largas y complejas vividas en Petare en los últimos años: una semana entera de plomo. Ráfagas largas de plomo. Plomo de día y de noche. Wilexis, como se conoce al líder delictivo de José Félix Ribas, se enfrentaba a alias “el Gusano”, un hombre que salió de prisión y se propuso hacerle la guerra para arrebatarle el control del barrio.

Había mucho miedo. Las personas dormían —cuando lo hacían— bajo las camas o mesas, los comerciantes cerraron sus negocios, los motorizados dejaron de circular por las calles, los niños ya no jugaban en las escaleras, la gente no subió más a sus platabandas. Y los morochos cancelaron la convocatoria para la función de Cine Platabanda. Pasaron al menos dos semanas tratando de hacerla, pero no era posible, porque solo asomarse a esos techos era convertirse en el blanco de una guerra que no era de los petareños, pero que los había confinado aún más que la pandemia de covid-19.

Sobre todo cuando el enfrentamiento armado dio paso a una toma policial en la que drones, helicópteros y grupos tácticos tomaron esos mismos espacios para “cazar” a Wilexis, uno de los delincuentes más buscados del país.

Los morochos se preguntaban qué hacer. Y en esa búsqueda, una amiga de ambos los puso en contacto con unos pastores que tenían una radio comunitaria llamada Resplandor de Cristo, perteneciente a una iglesia cristiana que desde abril de 2020 transmite tres veces a la semana la palabra de Dios y mensajes de aliento. Para ello usan unas cornetas que instalaron también en el techo de una casa del barrio.

Se aliaron con ellos. Y eso sumó para que el Cine Platabanda pudiera finalmente llevarse a cabo. Entre los delincuentes hay, dentro y fuera de las cárceles venezolanas, una regla tácita: con los cristianos nadie se mete.

Por esos días, todo estaba más tranquilo en la comunidad. Y fue así que el 14 mayo niños y adultos se encontraron para ver una película animada.

Antes de empezar, y al otro extremo de la placa en la que se dispuso la pantalla, los pastores, junto a Jaime y a Jimmy, le pidieron a la gente que desde sus ventanas ondeara trapos blancos para pedir la paz en Petare. Las telas, que en la distancia parecían palomitas blancas a punto de ser liberadas, vibraron unos 10 minutos antes de que llegara el ocaso y se encendiera la pantalla que, tal como predijeron los morochos, se convirtió en el punto de encuentro para ver, leer, cantar, bailar y hasta orar en el barrio.

Tenían cornetas, la pantalla y una consola prestada. Aquella tarde, los organizadores, ansiosos, sentían que no oscurecía. Que los minutos pasaban lentos. ¿Será que esos pañuelos blancos lo iluminaban todo?

Fue a las 7:20 de la noche cuando la platabanda del callejón Guaicaipuro en José Félix Ribas se llenó de personas que, con tapabocas y sentadas en el piso, presenciaban la proyección.

A lo lejos, se podía ver a niños apiñados en las ventanas de sus casas, con los piecitos colgando mientras aplaudían cuando se emocionaban con la película. Los adultos también dispusieron sillas plásticas en sus platabandas y dejaron entrar a vecinos que no tenían buena visibilidad de la pantalla desde sus hogares para que pudieran disfrutar la proyección.  

Esa noche todos celebraron el cine con aplausos y vítores.

Era la alegría de poder volver a sus ventanas y techos sin miedo.

Era la calma después de la tormenta.

  

Tres semanas después, por el pasillo angosto que une unas calles con otras en la Zona 3 de José Félix Ribas, esa mañana no pasaban motos, no había muchachos en actitud sospechosa ni música a todo volumen: ese día los niños con libros sentados en escaleras y bordes de las aceras lo llenaron todo, y le dejaron ver a Jimmy y a Jaime que la platabanda sí era ese canal para cambiar a Petare por el Petare de sus sueños. Solo esa imagen era una confirmación de que iban por buen camino.

La noche anterior, el 2 de junio, los más de 20 voluntarios que ya había sumado la iniciativa de la organización Zona de Descarga repartieron 200 libros entre las comunidades del 19 de abril y José Félix con vista a la pantalla gigante, desde donde un cuentacuentos voluntario relató la historia de un árbol que hablaba. Mientras los niños la seguían desde sus ventanas con los libros donados.

Ahora, los morochos se aferran a esa pantalla. Aunque estén en una campaña para conseguir fondos, pues la lluvia quemó parte de esos equipos prestados en uno de los últimos eventos llamado “Ora Platabanda”, ellos siguen soñando. Quieren volverlo sustentable. Quieren hacer la Casa Platabanda. Quieren llevar a los caraqueños a conocer Petare. Quieren darle a los petareños más encuentro. Quieren que tomen consciencia de la belleza de su barrio.

Cortesia: La vida de nos 

Link: https://www.lavidadenos.com/sera-que-esos-panuelos-blancos-lo-iluminaban-todo/

martes, 22 de septiembre de 2020

El Son y la Clave se combina para apoderarse de los techos, azoteas y platabandas de Petare.

Durante la previa de nuestras actividades que se realiza en música en la platabanda es una costumbre de los músicos, técnicos y Dj´s aportar de manera altruista y mucha veces sin perseguir un fin económico y con el riesgo de que se le dañen los equipos para la sincronización perfecta los patrones musicales y amalgamar "ese Son y esa Clave” permitiendo que todos los sonidos sean lo más armónicos y melódicos posible en su combinación perfecta entre los vecinos que se asoman desde sus casas, balcones y ventanas preparándose para escuchar al cantante. Esta vez me refiero a la historia de Demmy Gil, un chamo siempre vestido para la ocasión, con su gorra de beisbolero, lleno de vida y con ganas de dejar todo lo mejor de sí a través de su repertorio musical, y esta vez el Barrio 19 de Abril fue testigo del nacimiento de un sonero, de un cantante de la salsa brava de los techos del “cerro arriba” que celebra anticipadamente el Día Internacional de la Paz pero en casi todas barriadas de Petare lo conocen pero en especial en el Barrio La Línea, sector Maca. El cantante Demmy Gil viene de una tradición familiar musical, sus padres y tíos músicos le enseñaron que cantar a la reconciliación, al desamor, a la alegría y la tristeza es un proceso terapéutico que permite ayudar a sacar todas las depresiones y enfermedades; Demmy comprende que él cantar es un motivo para luchar y subir las defensas, de crear esos anticuerpos necesarios para estar inmunes a esa desesperanza aprendida que persiste vivir en nuestras barriadas.

 


Está resumida pero muy significativa historia de un artista desconocido por el mundo del espectáculo, farándula y de las redes sociales, es una promesa musical querido por la gente común, de aquella gente que muchas veces no conoce de redes sociales ni tiene celulares inteligentes pero aprecia el valor de una voz en vivo, y que logre una simbiosis preciosa entre las canciones cantadas y la identificación de esas historias de vida que guardan muchas veces en secreto los oyentes y espectadores durante ese proceso de revivir recuerdos generan latidos fuertes en el corazón. Demnys Salsa ha ganado a pulso el cariño de la gente de los barrios petareños, muchos lo llaman el salsero, otros le han dicho con cariño “el cantante de la platabanda”. Relatar de cómo  vive Demmy su cotidianidad en uno de los lugares más icónicos de esta “selva de cemento, bloque y tierra”, de barrios peligrosos pero de mucha vida, como diría el poeta “son muchas páginas por escribir y no terminaríamos” de reflejar el compromiso que tiene este artista por su gente. Alejados de la nueva normalidad que visibiliza las contradicciones evidentes "del buen vivir”, quiero brindarle al lector la oportunidad de llevarlos por esa calles, zonas y esquinas donde viven héroes anónimos, artistas de la talla de la Fania, Oscar de León y de los centenares de grupos de salsa de rango mundial que le costaría mucho creer que dentro de tanta tristeza se oculta un talento único que se resiste permanentemente a no desaparecer.

La tarde del 20 de septiembre de 2020, se tenía previsto un concierto por la paz en el Barrio 19 de Abril, sector Araguaney y los Mangos, que tendría como espectadores a más de 600 personas y varias organizaciones invitadas entre ellas Oportunidad AC, grupos musicales la Alianza Musical, ReconciliAccion, La Fundación Santi y sus Amigos, y con el apoyo de la Fundación Denzel el Guerrero, Displey Alaskka y la Radio Cristiana “Una Voz en el desierto" que colaboraron en los detalles logísticos, técnicos, audiovisual y sonido. Ante un cielo encapotado que anuncia “un palo de agua” y la amenaza permanente de cualquier imprevisto que solo conocen los que viven en "el cerro arriba", no detuvo a los cantantes que “al mal tiempo buena cara” se presentaban con alegría y porque “no hay tiempo para tristeza, ¡Vamos cantante comienza!”. Una frase que dice el panita conductor de la Radio Cuarentena Mix Alfredo conocido Toretto, citó: “La lluvia nos hizo la mala jugada y con Dios no se puede”, los amigos del Displey Alaskka con sus equipos mojados por la lluvia que empaño la actividad por la paz, el grupo de Alianza Musical del Barrio Las Brisas de Petare, bajo la lluvia levantaban los ánimos a través de su rap y canciones, mientras el Demmy se preparaba, hizo unas llamadas y junto a los amigos de la Radio Cristiana sustituyeron los equipos, cornetas, la planta y cables mojados de los chamos del Displey Alaskka. Transcurrieron dos horas y media para que bajara el “palo de agua” y pudiera escampar, con esta segunda oportunidad concebida por Dios y la Madre Naturaleza iba llegando el apoyo del Barrio la Línea con sus equipos, y la colaboración de la radio cristiana, vecinos prestaron toldos, lonas, paraguas y  sirvieron termos de café para que se pudiera animar la noche del Barrio 19 de Abril.

 



Esa noche, comprendimos que al escuchar el concierto de Demmys Salsa, a través de su voz llenaba de alegría, dedicatorias de amor que elevaba el delirio y los suspiros de los oyentes, en esa noche pudimos constatar que en la unión está la fuerza y como dice la canción “se ven las caras, pero nunca el corazón” y entre tanto plástico se ven las caras de esperanza, se ven las caras de la gente que trabaja, que lucha por su barrio, que colabora ad honorem por las familias atrapadas por este confinamiento de cuatro paredes de injusticias, desesperanzas y tristezas. Demmys esa noche se bautizó, bajo la lluvia del cielo petareño como el “cantante de la platabanda” haciendo honor a la legendaria canción del “Cantante” en su frase “vamos hacer una descarga con los cantantes mejores”, porque Antimano tendrá al Bajo Danzante, Panamá a su Poeta y Puerto Rico al Cantante de los Cantantes, pero Petare tiene al “Cantante de la Platabanda”.



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Paula Guevara, una niña que enaltece la paz elevando su papagayo.

 

Ayer domingo 20 de Septiembre en el sector Araguaney del Barrio 19 de Abril, se iniciaba los preparativos para realizar la clínica de elaboración de papagayos, una iniciativa promovida por Zona de Descarga y Oportunidad AC junto a las organizaciones hermanas como la Fundación Denzel El Guerrero, Universidad Monte Ávila, ReconciliAccion, Consejo Comunal Brr. 19 de Abril, Los manguitos, Araguaney, El Displey Alaska, Radio Comunitaria Cristina “Una voz en el Desierto” y la Fundación Santi y sus amigos.  

En el desarrollo de la clínica de papagayos se podía notar la emoción de los niños al escuchar atentamente las instrucciones de Leonardo y Alfredo dos jóvenes de la Radio Cuarentena Mix @alfredomixoficial3 responsables de la elaboración de más de 50 papagayos, en esos callejones de bloques de arcilla, tierra y cemento se podía constatar un ambiente lleno de sentimientos que podría irradiar en ilusión, inocencia y sencillez. Luego de finalizar el  taller se despierta la creatividad para construir el papagayo, de reflexionar que tipo de mensaje se le iba a colocar y a pesar del poco material, los niños se la ingeniaron para ponerle color y darle un nombre característico a sus papagayos entre ellos lo llamaban por su nombre otros se identificaban con valores humanos como la paz, el amor, la unión, fe, dios, 19 de Abril y muchos otros nombres. 

Al notar que había una niña entre tantos varones, entre ellos se destacaba Paula Guevara, una niña de espíritu genuino, alegre y que siempre lleva la delantera demostrando que es posible la igualdad, la inclusión y convivencia en esta nueva normalidad que rompe estereotipos. Paula hizo tres papagayos, Paz, familia y Zona de Descarga, y nos contaba esta reflexión, cito: “para un niño no hay nada más fino que una bolsita de basura con un hilo de coser, pero es mucho más cuando consigues un poco de madera o unas veradas, algún hilo de coser, de nylon o pabilo porque lo hiciste con tu solita, a veces recibo ayuda de mi papá o mamá, pero cuando el papagayo agarra pa´arriba , es como imaginar que llega a lo más alto, casi al cielo para poder hablar con Dios, y pedirle por nuestros deseos…”. Se puede afirmar que esa sencillez, nobleza y sentido de pertenencia de la niña podría ser el bonito recuerdo que muchos llevamos dentro y por él que algunos decidimos llevar a cabo este proyecto para ir rescatando la solidaridad y seguir promoviendo la defensa de los derechos humanos que a través del arte, cine y la música se pueda cimentar la cultura de paz y no violencia.

Este es el vivo reflejo de los niños en los sectores populares del país, porque "no hay nada más fino” que elevar el papagayo sobre la platabanda, que sin importar los duros golpes de que reciben del ventarrón petareño, los postes y cables del tendido eléctrico que muchas veces son obstáculos de los papagayos, los peligros y las difíciles situaciones de quienes vivimos “en el cerro arriba” que siempre están al acecho para ejecutar injusticias pero siempre está ese papagayo como lo describe Paula, es una vivencia genuina del cómo traer los sueños para que vaya directo a la realidad y puedan ir tan lejos sin importarle los obstáculos que se nos puedan presentar.



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jueves, 17 de septiembre de 2020

Abraham, una historia de vida que sueña con vivir mejor.

 

Abraham es un adolescente de 15 años, parapléjico desde hace dos años producto de un hecho desafortunado que ocurrió entre las tantas matas de mango que son lugar de juegos y muchas veces de alimento para muchos niños, niñas y adolescentes en el Barrio La Cruz de Petare, sector Maca. Actualmente esta postrado en su cama, en un hogar con muchas carencias pero con muchas lecciones de vida y atrapado en él confinamiento más duro que está viviendo las miles de familias en los sectores populares del país.

El pasado Sábado 12 de Septiembre, al fin pudo salir Abraham de esas 4 paredes gracias a la organización comunitaria del Barrio La Cruz y al programa llamado “Santi en la Calle” que lleva a cabo la Fundación Santi y sus Amigos que pudo coordinar algunas donaciones, medicinas e insumos, como también atención medica y rehabilitación física.

En esa tarde del sábado, el equipo de Zona de Descarga pudo constatar nuevamente que el cine es una herramienta terapéutica que sirve para crear ese espacio necesario permitiendo elevar la autoestima, la recreación sana y el despertar del sentimiento de solidaridad en la comunidad pero en el caso de Abraham, con mucha emoción veía esa segunda oportunidad de ver el Cine Platabanda desde la casa de su panita de la escalera, y allí reflexionaba, como una nueva oportunidad de adaptarse a esta nueva normalidad, de superar esas desigualdades y obstáculos que no sólo se le presentan en lo físico, también en lo económico pero afortunadamente tiene la suficiente fuerza para enfrentarse a la vida con ganas de comérsela.

El panita Abraham, una historia de vida que sueña con vivir mejor.

#CinePlatabanda

@ZonaD_Descarga

Tomado de

https://www.instagram.com/p/CFNWO69g8yZ/?igshid=1lvj7dtukpvb

 


martes, 1 de septiembre de 2020

Mentalidad de Barrio y su verdadera esencia.

 





Por Jimmy Pérez

Los sectores populares de Venezuela son el alma de sus ciudades, son la fábrica de sueños en su lucha diaria por concretarse y es el espejo exacto de su gente, la majestuosidad de los cerros, escaleras y callejones, su diversidad cultural y distintos matices se presenta en forma de un cuerpo amplio lleno de historias de vida, realidades diversas donde su fuerza, color  y calor humano se resiste a resignarse ante éste espectáculo dantesco en el que se encuentra sumida la humanidad, de crisis sanitaria, humanitaria y aun lo más peligroso la ignorancia; por eso nuestros barrios se encuentran en una circunstancia entre los que miran atentamente el desarrollo de los acontecimientos y las pocas oportunidades, otros esperando bajar temprano desde sus casas para ir a toda prisa a sus puestos de trabajo durante la cuarentena flexible y algunos están en la búsqueda de rearmar el tejido emprendedor de los barrios aplicando el conocimiento adquirido de la crisis económica y creando un nuevo modelo de vida basado fundamentalmente en la sobrevivencia y superación de la dependencia, la resignación y acostumbramiento. En nuestros barrios se encuentran muchos jubilados y pensionados casi atrapados en la cuarentena, también está esa dualidad de roles entre trabajadores - emprendedores que ante el temor de quedar desempleado y lo insuficiente del salario mínimo buscan soluciones presupuestarias de manera oportuna para poner el pan sobre la mesa, niños y adolescentes ante el cierre de las escuelas, bibliotecas, centros deportivos y otros espacios tratan de escaparse para ir a los techos de sus casas para pasar un rato y elevar papagayos u otros juegos, y  por supuesto las amas de casa motor de la familia que hace milagros para distribuir la escasez en momentos de pandemia y crisis económica. En la actualidad, en estas comunidades transitan por las calles llena de contradicciones y desigualdades, de violencia y represión como también de mucha hiperinflación, alto costo de la vida y poco poder adquisitivo pero lo destacable es que ante un panorama difícil en esas comunidades se puede constatar muchas historias de vida que aún persisten en una pandemia que atenta lesionar el espíritu de superación y transformación del barrio donde el sobrevivir “es la única alternativa para superar lo que nos tocó vivir sin perder los principios”. Históricamente los barrios son los primeros que sienten los cambios socio-económicos y los que se ven obligados a transformarse al ritmo que se le impone y en los últimos años se resiste a tomar el camino de la resignación a pesar de las continuas agresiones que provienen desde el Poder.

Mi barrio está inmersa en esa dinámica de transformación y, aunque ahora parece ser que estamos estancados o que vivimos un proceso involutivo, las relaciones humanas siguen avanzado, pero echo de menos el ambiente que tenía en mi niñez, cuando se hablaba de temas polémicos sin caer en la revancha, los vecinos se sentaban en sus puertas los fines de semana a compartir sus miedos, alegrías y tristezas, de celebrar que su hijo entró a la universidad o es firmado para ser pelotero como también regañando al que se desvía del camino, a lo lejos se escucha las legendarias canciones de la Fania, Adolescentes, Tito Rojas y Frankie Ruiz con su cometa volando en su anhelada libertad, la frase de nuestros abuelos “donde comen dos comen tres” y nos enseñaban “aguantar la pela” en circunstancias de injusticias y no andar de víctima, pero si en defender nuestros derechos de manera inteligente, nuestros abuelos nos enseñaban a transitar por el camino largo y nos alertaban siempre, con hechos, sobre el peligro de andar por el camino fácil, pero se hacía comunidad a pesar del entorno violento en el encierro entre rejas y muros, se practica la hermandad a pesar de haber nacido de diferentes madres, y los panitas de la zona jugaban pelotica de goma en las escaleras o en las calles esperando la temporada de béisbol jugando a ser Galarraga, Luis Sojo, Melvin Mora, Luis Raven, Oswaldo Guillen o cualquier pelotero. Nuestros abuelos nos relataban del cómo se fueron levantando las casas de nuestras comunidades para hacer nuevas construcciones, ahí se fue conociendo el término de placa o platabanda, siendo parte de las miles de historia familiares que en el barrio se desarrollaba, en donde los momentos más importantes transcurrieron allí en la multifuncional platabanda. Lo peor de todo es que esa memoria también está desapareciendo con los abuelos que ya no están y que son los que levantaron esas casas de bloque naranja ladrillo, de gris cemento en una casi perfecta combinación del verde abundante de los árboles y cerros de monte. Esta personas que no están en su mayoría provenían de los llanos, andes y la zona oriental del Estado Miranda, mucho de ellos fueron personas honestas que trabajaban en el campo para ir a la ciudad con la idea de que se podía “vivir mejor en la capital”, pero con su tesón lograron levantar miles de hogares en el que viviera su familia, aunque al principio sus techos eran de cartón o de zinc y el suelo de tierra, con los años y mucho trabajo a sus espaldas, consiguieron dignificar y hacer más habitables esos hogares donde crecieron muchos médicos, enfermeras, maestros, ingenieros como también muchos venezolanos ejemplo de superación y concreción de metas alcanzadas.

Esa esencia de barrio que construyeron nuestros abuelos está en proceso de desaparición; ya solo quedan sus escaleras construidas, casas y callejones que data de 60 años, lo más jóvenes no saben el nombre de sus avenidas, calles, escaleras, y menos la historia que guardan esos sitios de tanto sacrificio y lucha. También pasaron a la historia el Bárbaro Rivas y sus pinturas, que eran casi un orgullo del petareño; y el casco histórico, sus centros culturales e históricos, sus tradiciones y manifestaciones culturales de lo que había sido esa Petare casi cuatricentenaria olvidadas y muchas en ruinas, en la actualidad la quieren tergiversar con un jardín de plástico, consignas huecas y referencias externas que no son propias del gentilicio petareño.

Tan solo queda la nostalgia de aquellos que recuerdan las tradiciones de nuestros barrios resistiendo al cambio radical que ha vivido nuestra Petare en los últimos años. Este 17 de Febrero del 2021 Petare cumplirá 400 años de historia y es necesario que se unan las voluntades para destacar la singularidad y su autenticidad de su combinación entre lo colonial y los cerros lleno de casitas, edificaciones y sus ranchos en pleno siglo XXI, el valor social de sus barrios profundamente arraigada, de definida personalidad histórica y multicultural son motivos suficientes para celebrar y fomentar espacios que construyen la cultura de paz y la no violencia; en la que reviertan lo que se ha convertido en estos últimos años en una barriada de las más peligrosas del mundo y de evidentes desigualdades. Esto ha hecho que muchos vecinos de toda la vida, nietos de esos abuelos que levantaron el barrio, se tengan que marchar a otras zonas en búsqueda de otras oportunidades y con ellos se vaya también parte de esa memoria colectiva.

Ante esa realidad de nueva normalidad es necesario ir construyendo espacios para el reencuentro que nos lleve a presentar lo diverso de nuestra cultura que por medio del arte proyecte todo lo real de nuestros barrios con sentido propositivo, desde un contenido etimológico donde el territorio, la identidad, su cromatización, su fuerza, su historia, su arte, su música, su pintura y sus generaciones puedan aportar a los nuevos tiempos en su continua evolución de la comunicación que fomente el libre debate de ideas respetando sus tradiciones históricas que superen las viejas prácticas y falsas ideas, estereotipos y estigmatizaciones.

Nuestro Barrio es por excelencia el espacio dentro de ese cromo imponente, donde aflora esa solidaridad innata que se mantuvo oculta por años de transculturización y violencia; en él que reencuentro de las familias, amigos y vecinos crece en momentos de mucha dificultad. Quienes han vivido en el barrio saben lo que representa la platabanda, sus escaleras, sus callejones, la esquina, el plan, la redoma y muchos otros, mientras algunos pocos utilizan esos espacios para conectar con la muerte, la mayoría trata en reconectar con los sueños y los sentimientos nobles, en el que celebrar y compartir sea lo cotidiano en esos espacios, donde se ama, se llora, se estudia, se sueña, se juega dominó, papagayos y carnaval, donde se hace una parrilla y también un sancocho con una cerveza bien fría resultado de meses de trabajo esclavizante, donde se baila en los quince años o en el matiné, donde se da el feliz año nuevo y se manifiesta el milagro de las segundas oportunidades, donde se manifiesta el venezolano. Ese es el código que conecta con la familia y rompe la intolerancia que por años se nos ha sembrado.

Jimmy Pérez

Co-Coordinador Zona de Descarga

Blogger https://zonadedescargajfr.blogspot.com/

Twitter @ZonaD_Descarga


viernes, 21 de agosto de 2020

“Rooftop Cultural Events Allow Venezuelan Residents to Momentarily Escape COVID-19 Through Art”

 


By Gabriela Mesones Rojo

During the COVID-19 lockdown in Venezuela, the artistic cultural group Zona de Descarga (meaning “discharge area” or “dump area”) was born. In the José Felix Ribas neighbourhood in Petare, one of the hardest-hit communities by COVID-19, the group creates spaces for art and community togetherness during the pandemic.

With more than one million inhabitants, Petare, located in a district of Caracas, is known for being one of the largest neighbourhoods in the South American continent. Due to the city’s high population density and the number of residents who depend on the informal labour market to survive, this area is particularly vulnerable during the pandemic.

In Venezuela, food and job insecurity have significantly increased since March, amidst a scarcity of basic utilities in the country, including electricitywater, internet and gas.>

Jaime Pérez and his brother Jimmy Pérez, both organisers of Zona de Descarga, explain to Global Voices through WhatsApp that the group is a collaborative exercise of deep reflection that aims to connect with the community through shared cultural-historical references of the Petare neighbourhood.

Among Petare’s figures who inspire the group are the painters Bárbaro Rivas, Tito Salas and Jacobo Borges, and the cultural figure Burriquita de Petare, as well as contemporary figures, including the sportsman Luis Sojo, model Isabella Rodríguez and the journalist Luz Mely Reyes.

Events from Zona de Descarga are social-distance compliant, are designed to entertain the community, and inform residents about preventative measures against the spread of COVID-19.>

A journalistic piece by @SoyArepita that shows the development of our organization Zona de Descarga that is creating spaces in defense of the #DDHH and of a peaceful and non-violent culture.

Disseminating event information during quarantine has been one of the biggest challenges for the Zona de Descarga team. However, Jaime explains how they succeed in informing a community that has little access to the internet, social networks, or smartphones:

We use any means of communication. Our greatest ally is the community radio Resplandor de Cristo, which helps us on Tuesdays, Thursdays and Saturdays to promote Zona de Descarga’s activities.

We have carried out outreach campaigns with banners and flipcharts, WhatsApp groups of Cine Platabanda where users can access our film schedules. We also have groups on Twitter, Facebook and Instagram where we share updates of everything we do. Interacting with the community has been incredible and we are in the process of expanding our team of volunteers and partners.

At their first cinema event, “Cine Platabanda”, the group screened the Disney movie “Aladdin”, starring Will Smith, which allowed residents to escape the daily stress of quarantine and political disputes in the country. In May, the city experienced a six-day shooting that took place in the José Félix Ribas neighbourhood:>

Imagination VS Power

#LibroPlatabanda

Space for the free debate of ideas and creation of consciousness.

Poetry becomes a story to feed the soul, fostering a passion for reading in the family, a much more humane and just future.

Nevertheless, violence in the area is not an obstacle for Zona De Descarga. On June 2, the team created the first Libro Platabanda (“Rooftop Book”) for which they collected more than 200 books to distribute among local communities. A group of volunteer storytellers used speakers to tell the story of “The Tree”.

The organizers also emphasize that each activity is carried out thanks to donations and support from the community, as is the case of the books that were donated by the Bárbaro Ribas library.>

The #CinePlatabanda in Petare is the best I have seen on social media since the start of quarantine. Hopefully they will repeat this in other sectors where people need a few hours to escape the crisis. Images from @RaynerPenaR.

On June 3, Zona de Descarga held its dance event, Baile Platabanda (“Rooftop Dance”), in which volunteers with dance skills participated. The week ended with a rooftop concert by local rappers and various other musicians. They also performed Ora Plantabanda (“Rooftop prayer”), to provide a community space for religious expression during the quarantine period, as congregation centres and prayer spaces remain closed.

Sarai, one of the community’s 11-year-old neighbours, has attended all of the events:

The Zona de Descarga activities are exciting. We cannot go out, we cannot study. It is supportive, useful and fun.

Sarai  a girl from the Unión neighborhood gives us her opinion about the activity and about Zona de Descarga

PETARE IS GOOD NEWS

During the interview, Jaime expressed his love for the neighbourhood and the emotion he feels at being able to help the area where he and his family have grown up:

We want to dream. We are that generation that fights and loves their community. Despite the social conflicts and inequalities that we suffer, we live in a constant learning process faced with problems that are entangled with violence, hatred and resentment that can create noises in our consciences. We want to transform reality with art and culture.

Previously published on globalvoices.org under a Creative Commons License

Tomado de.

https://goodmenproject.com/featured-content/rooftop-cultural-events-allow-venezuelan-residents-to-momentarily-escape-covid-19-through-art/

sábado, 8 de agosto de 2020

En Petare se juega libre. Imaginación vs Poder

 Por: Jimmy Pérez |Sábado, 08/08/2020

Los barrios de Petare se han convertido en los últimos años en un lugar donde la dinámica de la vida mantiene una variante constante, y la invitación de su gente es "a jugar libre", a moverse, a rebuscarse y explorar formas de burlar la censura, la muerte, la improductividad y represión de los aparatos del poder, de superar los sentimientos de tristeza y desesperanza. A pesar de la anarquía, la ingobernabilidad, deterioro de los servicios públicos, el confinamiento de miles de familias y sobre todo la delincuencia que bajo la complicidad de las autoridades ha provocado caos y una forma de control social en los barrios; ante dicha realidad existen muchos petareños que van representando una inspiradora búsqueda de sobrevivir que deja una enseñanza y conocimiento sobre lo que nos rodea, de las oportunidades de emprender o salir adelante, de miles de historias de perseverancia, fuerza y vida que supera la cultura de la violencia y muerte.

El Petare que describo, su gente y miles de familias, los del "Cerro Arriba" con escasos espacios públicos para su esparcimiento, el de hacinamiento, donde existen diversos problemas pero se buscan alternativas para superarlas; lo interesante del confinamiento como herramienta para distanciar física y socialmente no ha sido impedimento para que se haya implementado una forma novedosa de revivir o rescatar esa dinámica integradora del barrio, de sentirnos juntos desde los techos de zinc, sus ventanas o sus platabandas que a través de las artes, el teatro, cine, música y otras expresiones sirvan como luz para iluminar los centenares de conciencia en medio de la oscuridad, donde las cuatro paredes quedan sin Directv y la deficiente banda ancha de Aba CANTV que imposibilita el acceso a medios digitales o redes sociales, casas sin libros, bibliotecas cerradas donde la TV señal abierta o de radio cada vez menos crítica y autocrítica, poca creativa y su programación muy irreflexiva reproduciendo estereotipos vacíos, estigmatizaciones superficiales, consignas sin sentido y épicas ficticias quedando como medios obsoletos y menos importantes para darle espacio a la radio bemba, a las conversaciones entre familias donde la platabanda surge como espacio referencial y multifuncional para que la creatividad y proactividad tomen el verdadero protagonismo en el punto exacto hacia el reencuentro de la reconstrucción del pensamiento crítico y autocrítico, conjugándose con los sentimientos nobles de la familia en la búsqueda de superar las diferentes situaciones que atraviesan y van en detrimento en la calidad de vida.

En estos momentos nuestras comunidades resisten a distintas formas de agresión promovidas por el poder, estos que no se distinguen en ideologías o grupos, está gente no tiene patria ni mucho menos raíces y logran mimetizarse dentro de las instituciones, entes gubernamentales, grupos sociales o políticos para entrar en las dinámicas del barrio con el objetivo de dividir, y así producir pugnas, conflictos y enfrentamientos entre barrios condenándonos a desaparecer como comunidad pero con el fin último de ir menoscabando a la familia. El drama que vive la juventud por reencontrarse ante una situación social de pocas oportunidades, sus problemas y los retos que tienen son un asunto de gran relevancia dada su vinculación hacia el futuro y su permanencia en una sociedad cada vez más ciega y manejada por oscuros intereses. La mayoría de los jóvenes de los sectores populares comparten la pobreza, la represión de organismos como el FAES, la evidente desigualdad de oportunidades para tener una educación de calidad y a un empleo seguro con un salario adecuado, de la inexistencia de una segunda oportunidad así como la precaria prestación de los servicios básicos, por ejemplo la salud pública durante pandemia son un caldo de cultivo para el suicidio o caminos fáciles que te llevan a un peor destino. Los jóvenes enfrentan cada vez circunstancias difíciles para cristalizar sus proyectos de vida y aun así siguen adelante, y en términos de "rebusque o matar tigre" muchas veces van concretando ideas para emprender, otros se sacrifican para seguir estudiando y muchos aprendiendo algún oficio que les permita sobrellevar la situación para no optar por él camino fácil donde la ludopatía, la mediocridad, la viveza criolla y la afiliación a un grupo delincuencial sea la única alternativa atractiva.

Nuestro proyecto Cine Platabanda fundado por la organización Zona de Descarga busca alcanzar la frecuencia del amor para influir de manera positiva en la construcción de espacios para la segunda oportunidad que signifique elevar el autoestima de nuestros barrios al punto de hacernos sentir útiles, despiertos y libres; pero desde una perspectiva colectiva, la imaginación se constituye en un recurso de gran valor dentro de los barrios, ya que nos permite anticipar el futuro a reconstruir y nos motiva a tomar acción para materializarlo; dejando atrás la asfixiante realidad que nos tocó vivir y no morir en este momento, creando los anticuerpos necesarios que combata la desesperanza, el odio e intolerancia que se nos impone desde el Poder. Imaginar es un acto de rebeldía que nos hace libres y nos permite hallar el camino para alcanzar la realidad que deseamos para nuestras comunidades, para nuestras familias.

Esta pandemia lo cambio casi todo, pero también visibilizo las contradicciones de la sociedad venezolana donde la injusticia y violación de los derechos humanos son el pan nuestro de cada día, y sobre este sentido, es indispensable ayudar a miles de familias que no pueden salir adelante. La imaginación y la creatividad serán la defensa para que se reactive el frenesí que anime a rearmar el tejido emprendedor de los barrios, de evitar que millones de personas vean truncadas sus aspiraciones y combatir la futura pobreza que nos hará dependientes a los designios del Poder. Pero siendo realistas, y aunque parezca un contrasentido, la Petare de hoy, la que diariamente es agredida desde sus hogares cuando entran a sus casas sin orden de judicial, la que sufre diariamente con problemas de violencia intrafamiliar, la que persiguen a pequeñas bodegas, comerciantes y emprendedores para cobrarle vacunas, la que se le acabó la bombona de gas o que tiene que recoger agua de lluvia para poderse bañar, la que vive con miedo en sus cuatro paredes por la pandemia, la que se quedó desempleada o administra la escasez para que todos puedan comer, la que no puede comprarse una pastilla de atamel o no tiene para cremar a su familiar por morir de Covid-19 y no le permiten velar a su ser querido. Es esa Petare que está soñando en ser libre y materializando sus ideas en su lucha diaria por seguir vivo.

jimmyucv7@gmail.com

@ZonaD_Descarga


Tomado de
https://www.aporrea.org/actualidad/a293754.html


jueves, 23 de julio de 2020

Rooftop cultural events allow Venezuelan residents to momentarily escape COVID-19 through art

 


During the COVID-19 lockdown in Venezuela, the artistic cultural group Zona de Descarga (meaning “discharge area” or “dump area”) was born. In the José Felix Ribas neighbourhood in Petare, one of the hardest-hit communities by COVID-19, the group creates spaces for art and community togetherness during the pandemic.

With more than one million inhabitants, Petare, located in a district of Caracas, is known for being one of the largest neighbourhoods in the South American continent. Due to the city's high population density and the number of residents who depend on the informal labour market to survive, this area is particularly vulnerable during the pandemic.

In Venezuela, food and job insecurity have significantly increased since March, amidst a scarcity of basic utilities in the country, including electricitywater, internet and gas.

Neighbors of José Félix Ribas organized a film screening on a rooftop in the #Petare neighbourhood, so that residents could enjoy it from their windows. In this thread I leave you the photos I took for @EFEnews

https://twitter.com/RaynerPenaR/status/1264649316645437440/photo/1?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1264649316645437440%7Ctwgr%5E&ref_url=https%3A%2F%2Fes.globalvoices.org%2F2020%2F07%2F09%2Fdesde-los-techos-de-venezuela-ciudadanos-olvidan-a-covid-19-con-arte%2F



Jaime Pérez and his brother Jimmy Pérez, both organisers of Zona de Descarga, explain to Global Voices through WhatsApp that the group is a collaborative exercise of deep reflection that aims to connect with the community through shared cultural-historical references of the Petare neighbourhood.

Among Petare's figures who inspire the group are the painters Bárbaro Rivas, Tito Salas and Jacobo Borges, and the cultural figure Burriquita de Petare, as well as contemporary figures, including the sportsman Luis Sojo, model Isabella Rodríguez and the journalist Luz Mely Reyes.

Events from Zona de Descarga are social-distance compliant, are designed to entertain the community, and inform residents about preventative measures against the spread of COVID-19

A journalistic piece by @SoyArepita that shows the development of our organization  Zona de Descarga that is creating spaces in defense of the #DDHH and of a peaceful and non-violent culture.

https://twitter.com/i/status/1274414332995162112

Disseminating event information during quarantine has been one of the biggest challenges for the Zona de Descarga team. However, Jaime explains how they succeed in informing a community that has little access to the internet, social networks, or smartphones:

We use any means of communication. Our greatest ally is the community radio Resplandor de Cristo, which helps us on Tuesdays, Thursdays and Saturdays to promote Zona de Descarga's activities.

We have carried out outreach campaigns with banners and flipcharts, WhatsApp groups of Cine Platabanda where users can access our film schedules. We also have groups on Twitter, Facebook and Instagram where we share updates of everything we do. Interacting with the community has been incredible and we are in the process of expanding our team of volunteers and partners.


At their first cinema event, “Cine Platabanda”, the group screened the Disney movie “Aladdin”, starring Will Smith, which allowed residents to escape the daily stress of quarantine and political disputes in the country. In May, the city experienced a six-day shooting that took place in the José Félix Ribas neighbourhood

Imagination VS Power

 #LibroPlatabanda

Space for the free debate of ideas and creation of consciousness.

Poetry becomes a story to feed the soul, fostering a passion for reading in the family, a much more humane and just future.

 

https://twitter.com/i/status/1268409978861187074

Nevertheless, violence in the area is not an obstacle for Zona De Descarga. On June 2, the team created the first Libro Platabanda (“Rooftop Book”) for which they collected more than 200 books to distribute among local communities. A group of volunteer storytellers used speakers to tell the story of “The Tree”.

The organizers also emphasize that each activity is carried out thanks to donations and support from the community, as is the case of the books that were donated by the Bárbaro Ribas library.

The #CinePlatabanda in Petare is the best I have seen on social media since the start of quarantine. Hopefully they will repeat this in other sectors where people need a few hours to escape the crisis. Images from @RaynerPenaR

https://twitter.com/DanielBlancoPaz/status/1264959767941976067?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1264959767941976067%7Ctwgr%5E&ref_url=https%3A%2F%2Fes.globalvoices.org%2F2020%2F07%2F09%2Fdesde-los-techos-de-venezuela-ciudadanos-olvidan-a-covid-19-con-arte%2F

On June 3, Zona de Descarga held its dance event, Baile Platabanda (“Rooftop Dance”), in which volunteers with dance skills participated. The week ended with a rooftop concert by local rappers and various other musicians. They also performed Ora Plantabanda (“Rooftop prayer”), to provide a community space for religious expression during the quarantine period, as congregation centres and prayer spaces remain closed.

Sarai, one of the community's 11-year-old neighbours, has attended all of the events:

The Zona de Descarga activities are exciting. We cannot go out, we cannot study. It is supportive, useful and fun.

https://www.instagram.com/zonadedescargaoficial/?utm_source=ig_embed

Sarai  a girl from the Unión neighborhood gives us her opinion about the activity and about Zona de Descarga.

PETARE IS GOOD NEWS

We want to dream. We are that generation that fights and loves their community. Despite the social conflicts and inequalities that we suffer, we live in a constant learning process faced with problems that are entangled with violence, hatred and resentment that can create noises in our consciences. We want to transform reality with art and culture

 Tomado de.

https://globalvoices.org/2020/07/23/rooftop-cultural-events-allow-venezuelan-residents-to-momentarily-escape-covid-19-through-art/